Al principio las medidas de longitud se hacían referenciadas a las partes de un hombre, el pie, el brazo, el codo, etc.

Para longitudes pequeñas, la longitud del pie fue una de las primeras que se utilizó. Los soldados romanos, en sus marchas a través de las regiones, usaban la medida de los pasos. Los romanos relacionaban 5 pies con un paso y 1000 de estos hacían una milla. En las vías romanas se marcaban con mojones de piedra los miliarios.

Medidas de las partes de un hombre

El progreso de todos los sistemas de medida tuvo que ver con dos factores:

· El grado de intercambio de productos entre distintos grupos humanos.

· El desarrollo de los sistemas de escritura y de numeración, y en general, de las distintas ciencias.

La diversidad de medidas en las diferentes naciones fueron una práctica común y conllevaron a dificultades y conflictos. En España la unificación de las medidas la llevaron a cavo los Reyes Católicos, Felipe II y Carlos IV.

A partir del siglo XVII se propuso crear un sistema de pesos y medidas en cuyas unidades no tuvieran que depender de patrones que pudieran perderse con el tiempo, sino realidades físicas inalterables.

El progreso de la unificación fue largo, hasta que la implantación del “sistema métrico decimal” fue el definitivo, ya que unificó el peso y la medida.

El sistema métrico decimal, es un sistema de unidades basado en el metro (del griego metron, “medida”), en el cual los múltiplos y submúltiplos de una unidad de medida están relacionadas entre sí por múltiplos o submúltiplos de 10.

Fue implantado por la 1ª Conferencia General de Pesos y Medidas (París, 1889), con el que se pretendía buscar un sistema único para todo el mundo para facilitar el intercambio, ya que hasta entonces cada país, e incluso cada región, tenía su propio sistema, a menudo con las mismas denominaciones para las magnitudes, pero con distinto valor.

Como unidad de medida de longitud se adoptó el metro, definido como la diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre, cuyo patrón se reprodujo en una barra de platino iridiado. El original se depositó en París y se hizo una copia para cada uno de los veinte países firmantes del acuerdo.

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